dejó de reírse.
habló de corazones rotos, de dolores, de fatalidades.
yo no sabía que hacer con mi tranquilidad de extrañarla.
con el certero aroma de su piel impregnando mis huesos.
dejó de reírse.
babeó susceptibilidades, sueños, carcajadas ahogadas.
yo no podía dejar de acariciar lo curvo de su cuerpo.
con esa efímera sensación de la eternidad.
dejó de reírse.
mató una y otra vez ese domingo celeste.
yo dibujaba una y otra vez su sombra en el espejo.
con la intención tan obvia de retener la transparencia de sus ojos.
finalmente amaneció
ella seguía riendo.
yo no encontraba donde la había perdido.
* "masturbaciòn epiglòtica" llama en algún texto que no encontramos, Julio Cortazar, a la acción que realizan los y las que se rien solos o solas.