jueves, 15 de enero de 2009

Se fue, entre el ocaso y el alba...


El se estaba escondiendo...
se caía...
se hundía en la profundidad...
en la inmensa belleza del mar
llenó todo de colores...
entonces se lo di...
le di mi dolor...
y le pedí que se lo llevara...
lejos.
.. muy lejos...
Pero al asomarse otra vez...
me lo mostró... estaba allí...
pero yo no lo vi

mas...

2 comentarios:

laura dijo...

muy hermoso pauly!!!
cuanta energia la del mar!!
la diosa yemanja en todo su esplendor!!!

mononoke dijo...

a mi me gustó eso de que el dolor estuviera por alli y que una no lo vea,
aunque siga doliendo
aunque venga con mar
aunque el sol lo oscurezca.

quizás todo se deba a un exceso de mi optimismo patológico (ya pasara)
te abrazo fuerte, fuerte, pauli, y gracias por regalarnos ese instante.