El se estaba escondiendo...
se caía...
se hundía en la profundidad...
en la inmensa belleza del mar
llenó todo de colores...
entonces se lo di...
le di mi dolor...
y le pedí que se lo llevara...
lejos... muy lejos...
Pero al asomarse otra vez...
me lo mostró... estaba allí...
pero yo no lo vi
mas...
2 comentarios:
muy hermoso pauly!!!
cuanta energia la del mar!!
la diosa yemanja en todo su esplendor!!!
a mi me gustó eso de que el dolor estuviera por alli y que una no lo vea,
aunque siga doliendo
aunque venga con mar
aunque el sol lo oscurezca.
quizás todo se deba a un exceso de mi optimismo patológico (ya pasara)
te abrazo fuerte, fuerte, pauli, y gracias por regalarnos ese instante.
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